Panorama del catolicismo. ¿Cómo recibe México al Papa?

Una versión de este texto fue publicado originalmente en el portal Mexican Times (febrero 9 de 2016).

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¿Qué escenario religioso encontrará el papa Francisco en su visita a México? Nuestro país es el segundo con más católicos del mundo (96 millones, esto es el 8.8% del total) después de Brasil, pero es también uno donde la pluralidad religiosa y no-religiosa es una realidad.

El análisis arroja claroscuros. La iglesia católica se mantiene, y se mantendrá en el futuro previsible, como la religión dominante en México; también es una de las instituciones más respetadas por los mexicanos, sólo después de las universidades y ligeramente más que el Ejército (Mitofsky, 2015). Al mismo tiempo, enfrenta una permanente y creciente pérdida de fieles. Asimismo, de entre quienes se mantienen católicos, una proporción importante conoce y practica poco la religión.

Religión en México

Si bien actualmente los católicos representan aproximadamente el 82.72% de la población (en 1910 eran el 99%; 1950 = 96%; 1970 = 96%), las diversas denominaciones cristianas no-católicas alcanzan ya, en conjunto, casi el 10%, y han mostrado un crecimiento sostenido durante las últimas décadas. Más aún, hacia 2014 el 44% de este grupo reportó que habían sido criados en hogares católicos, fe que abandonaron para unirse otra iglesia.

El porcentaje de mexicanos que no practica ninguna religión o que incluso activamente la rechaza, si bien ha crecido y seguirá haciéndolo, se mantiene como una minoría. No existen datos precisos para distinguir con claridad cuál es su posición, aunque se estima que habría un 3% de agnósticos, 3% sin «sin religión en particular», 1%–2% de ateos, y 2%–3% que no se pronuncian en ningún sentido o son indiferentes (Pew Research – INEGI).

En todo caso, para el catolicismo el principal reto no proviene de los «no religiosos», pues estas personas suelen ser individuos aislados, que no tratan de «convertir» a otros ni están organizados para impulsar una agenda anti–católica. El reto proviene desde las iglesias cristianas. Dentro de este mosaico, llama la atención el estancamiento relativo de los llamados «protestantes históricos» (como metodistas o presbiterianos), y en contraste, la notable fuerza que han alcanzado los grupos evangélicos, pentecostales y testigos de Jehová, que representan el 52.94%, 16.31% y 14.29% de las iglesias cristianas, respectivamente.

Protestantismo en México

Pero, ¿por qué las iglesias evangélicas y pentecostales han resultado tan atractivas para muchos mexicanos, y en especial para antiguos católicos? Las razones son diversas, pero existen algunos patrones para explicar el fenómeno.

Aproximadamente un 69% de los ex católicos aseguran que su paso a iglesias cristianas se debió a que en estas encontraron formas de ritual y adoración en mayor consonancia a su sentir: más directas, populares y donde participan activamente, en contraste con la rígida liturgia católica. El pentecostalismo, por ejemplo, hace uso extensivo de canticos comunales, y su estética y ritual se han adaptado mucho a las tradiciones y cultura latinoamericana.

Destaca también la percepción de que sus líderes y pastores se comportan, hablan y visten como los fieles, a diferencia de la jerarquía católica, a la que perciben a veces distante y desconectada de su realidad. Un 81% dice que en sus nuevas iglesias cristianas tienen una relación más directa con Dios.

El énfasis de las iglesias evangélicas y pentecostales en programas de ayuda contra el alcoholismo, la ludopatía y violencia familiar también acerca a muchos hombres y mujeres que sufren estos problemas. Asimismo, la llamada «curación por la fe» (la práctica de «sanar» enfermos durante los servicios religiosos) y la «teología de la prosperidad» (una interpretación según la cual se puede obtener éxito material mediante algunas prácticas religiosas) han resultado fenómenos muy populares.

Ahora bien, ¿cuál es el perfil de estos grupos? En primer lugar, son más religiosos y activos. Con datos de 2014, sólo 16% de los católicos mexicanos cumplen el criterio de «observancia religiosa», contra 37% de los cristianos no-católicos (ir a misa una vez a la semana, rezar diario y considerar que la religión es algo importante en sus vidas). En el mismo sentido, mientras que sólo 8% de los católicos dijo hablar de su religión con otras personas, el 31% de los miembros de iglesias cristianas declaró haber hecho algún acto de promoción de su fe.

Las iglesias cristianas no-católicas también suelen ser más conservadoras en temas sociales. Por ejemplo, mientras el 50% de los católicos mexicanos están a favor del matrimonio igualitario, sólo el 35% de los cristianos no-católicos lo aceptan. El  66% de los católicos mexicanos están a favor del uso de anticonceptivos y (con datos promediados de América Latina, incluyendo México), 60% de que exista un cambio progresista en la política sobre divorcio, temas que son mayoritariamente rechazados por sus contrapartes cristianos. De hecho, el 60% de los católicos «desencantados» que se van a iglesias cristianas aseguran que buscaban un mayor énfasis en temas morales.

Por cierto, el 31% de los católicos mexicanos están a favor de que los curas puedan casarse, mismo porcentaje que apoya que las mujeres puedan ordenarse para el sacerdocio. Y si bien en algunas iglesias cristianas no-católicas esto ya es posible, su visión respecto al lugar de la mujeres en la sociedad tiende a ser más conservadora que en el catolicismo actual en México (que, a su vez, no es particularmente liberal).

Sus integrantes también son más proclives a participar en obras de caridad (73%) que los católicos (48%). Socioeconómicamente, provienen de todos los estratos.

Desde los años sesenta, el catolicismo reaccionó a este desafío mediante la llamada «Renovación Carismática», una forma de adoración muy similar a la pentecostal; no obstante, la tendencia de pérdida de fieles y sobre todo de migración a otras iglesias cristianas se mantiene firme y en crecimiento. Este es, a grandes rasgos, el escenario al que llega el Francisco, primer Papa latinoamericano, en su primer visita a México: una Iglesia católica dominante pero ya no hegemónica, mayoritaria pero dentro de un marco de clara y pujante pluralidad religiosa.

* Este texto fue ligeramente ajustado (febrero 10) de su versión original para afinar algunos datos; específicamente, porcentajes que antes eran promedios para América Latina y ahora son exclusivos para México.

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