Tres pistas para entender el conflicto y la crisis humanitaria en Gaza

Este artículo fue publicado originalmente en La Silla Rota (agosto 4 de 2014), y también puede leerse aquí.

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La crisis humanitaria en Gaza no empezó hace 28 días con los bombardeos israelíes. Empezó años antes, cuando Hamás arrastró a su pueblo a una absurda campaña bélica permanente, cuyo objetivo declarado es exterminar a Israel. Quedan aquí tres pistas para navegar en el mar de información en torno a este conflicto.

1) El conflicto en Gaza no es de naturaleza territorial, sino política.

Los territorios palestinos están divididos, tanto geográfica como políticamente, en dos: Al noreste de Israel se encuentra la Ribera Occidental gobernada por la Autoridad Nacional Palestina; en el sur está la Franja de Gaza, enclave controlado desde 2007 por el grupo terrorista Hamás. Ahora bien, las disputas por la definición de las fronteras que mantiene Israel con sus vecinos están localizadas en la Ribera y, en efecto, constituyen uno de los puntos más álgidos en los acuerdos de paz. Sin embargo, con Gaza no existe querella territorial, ni Israel tiene intención de anexar la Franja. De hecho, recordemos que en 2005 Israel retiró unilateralmente a su ejército de Gaza, y también evacuó los 21 asentamientos de colonos judíos que existían. Hamás ha estado perdiendo ascendente político tanto en casa como con sus aliados en el exterior, y el conflicto con Israel ha sido históricamente un remedio para robustecer su legitimidad.

2) Si la lucha no es por territorio, ¿por qué Israel invadió Gaza?

Túneles. El 8 de julio Israel puso en marcha la operación “Margen Protector”, evento precipitado por el secuestro y asesinato de tres jóvenes judíos que, inicialmente fue una campaña aérea para destruir la infraestructura desde donde los terroristas lanzan cohetes. La operación dio un giro significativo el día 17, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) incursionaron por tierra en la Franja con el objetivo de desmantelar una extensa red de túneles que Hamás ha construido a fin de introducir armas y realizar ataques en suelo israelí. Y aquí empiezan ya las pistas que apuntalan la crisis humanitaria.

Cada túnel edificado por Hamás cuesta alrededor de 3 millones de dólares, requiere el equivalente a 350 camiones de materiales para construcción, y sabemos que existen más de 30 túneles de este tipo. Para ponerlo en perspectiva, con los recursos que Hamás dedica a hacer un túnel para fines bélicos, podrían construirse 86 casas, 6 escuelas, o 19 clínicas. Sólo desde el inicio de 2014 Israel ha mandado ayuda a Gaza en forma de 4,680 camiones con 181,000 toneladas de grava, hierro, cemento, madera, etc., cuyo objetivo, lamentablemente, no ha sido el alivio del pueblo gazatí, sino el proyecto terrorista de Hamás. Dada la naturaleza de este reto, la campaña aérea sola ya no era una opción, y para destruir los túneles minimizando los daños colaterales la incursión terrestre resultó indispensable.

3) Si la guerra es contra el terrorismo de Hamás, ¿por qué tantos civiles palestinos han muerto?

La parte más trágica del conflicto es su componente humano, al que nadie puede ser indiferente: en los 28 días de hostilidades han muerto aproximadamente 1,500 personas en Gaza, alrededor de 9,000 han resultado heridos, y miles más han perdido su hogar. Es imposible saber cuántas de las víctimas eran militantes de Hamás y cuántas civiles, pero en cualquier caso debe reconocerse que la proporción de estos últimos ha sido muy elevada.

No obstante debe decirse con claridad que la única razón por la cual las víctimas israelíes han sido mucho menores (66 soldados y 3 civiles muertos; y 400 y 23 heridos, respetivamente) ha sido gracias al sistema antimisiles “Domo de Hierro” con que cuenta Israel, y no a la falta de intención de Hamás por hacer daño. Desde el 8 de julio el grupo terrorista ha lanzado más de 2,909 cohetes, mismos que deliberadamente son dirigidos contra objetivos civiles en Israel. Al contrario, Israel ha efectuado unos 3,834 ataques, con la diferencia de que estos tiene por destino objetivos militares, e incluso existe documentación en video de misiones que Israel ha abortado cuando se detecta presencia de civiles inocentes.

Y sin embargo hay cientos palestinos muertos. ¿Por qué? En parte porque las FDI no son infalibles, y pese a las múltiples precauciones que se toman se han cometido errores fatales. Pero no menos cierto y más grave son las prácticas mediante las que Hamás expone a su población, exacerbando los peores efectos de las crisis humanitarias, inherentes a los conflictos armados.

Hamás tiene instalada mucha de su infraestructura bélica en zonas densamente pobladas por todo Gaza, llegando incluso a utilizar directamente casas, mezquitas, escuelas y hospitales para almacenar cohetes y dispararlos. Básicamente, usa a sus propios ciudadanos como escudos humanos para defender las armas, esto sin mencionar que Hamás ha roto los cinco acuerdos de cese al fuego, impidiendo con ello que la necesaria ayuda humanitaria llegue adecuadamente.

En el mismo tenor, cuando las FDI advierten con tiempo a los civiles (mediante volantes arrojados desde el aire, e incluso llamadas telefónicas) que abandonen un lugar que será bombardeado, Hamás los insta a permanecer ahí, bajo la lógica perversa de que las bajas civiles se traducirán en un duro golpe mediático a Israel. De ahí también la reticencia de muchos palestinos para ir a los hospitales que Israel ha montado para atender a las víctimas, si bien cientos de ellos han sido recibidos y curados por doctores israelíes, pese a ser teóricamente el enemigo.

Al final del día el hambre, la enfermedad y la muerte que sufren las víctimas son igual de inaceptables independientemente de quién sea el responsable. Las Naciones Unidas –mediante sus organismos desplegados en la zona como la Agencia para los Refugiados–, la Cruz Roja y un puñado de ONGs hacen lo que pueden para atender a las víctimas, pero sus recursos son muy inferiores al tamaño del problema.

Y si bien esta es una tragedia humana, no ideológica, resulta indispensable señalar con valor y firmeza –incluso si no es una opinión popular– la responsabilidad de Hamás, porque si no entendemos las causas de esta crisis, ¿cómo podremos hallar soluciones? Haga favor el lector de buscar en YouTube los videos de “Farfour”, una versión palestina de Mickey Mouse creada por Hamás mediante la que se adoctrina a pequeños que no llegan a diez años para odiar a los judíos y para ser mártires. La crisis humanitaria en Gaza es un caldo de cultivo para que una nueva generación de palestinos, cargando agravios legítimos, opten por la guerra en lugar de por la paz.

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