La des-josefinización de Vázquez Mota

Este texto fue publicado originalmente en La Primera Plana (febrero 21 de 2012), y también puede leerse aquí.

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Josefina Vázquez Mota es virtual candidata a la Presidencia. Y es necesario reconocer que el avance de las mujeres, cualesquiera su filiación política y en todos los ámbitos de la sociedad, resulta una noticia muy bienvenida. No obstante, aprovechando de la peor manera posible esta circunstancia, la precandidata del PAN y sus asesores parecen estar cayendo en la peligrosa tentación de des-josefinizar a Vázquez Mota, una estrategia mediática sustentada en dos principios.

Primero, convertir su feminidad en la principal oferta de campaña, sugiriendo que es suficiente razón para votar por ella el hecho de que sea mujer, vistiendo además a la candidata en un manto de madre protectora (ya muy evidente en su discurso), y dándole así la vuelta al único examen que acredita, o no, a un servidor público: su experiencia y resultados previos. Segundo, se busca vincular artificialmente a Vázquez Mota como parte de un club de mujeres líderes que en otros países han ocupado puestos de importancia, para con ello elevar la imagen de la panista.

El problema con esta estrategia –y de ahí su nombre– es que vacía de contenido y propuestas a la candidata del PAN, dejándola casi exclusivamente con su demanda de que por ser mujer merece ser presidenta, y tomando prestado el lustre de otras mujeres que brillan con luz propia. Y es que los saldos de Vázquez Mota son tan marcadamente deficitarios que va a verse en grandes aprietos cuando los ciudadanos, y en primer lugar sus congéneres, le pregunten cuáles son sus verdaderos méritos. Peor aún, corre el riesgo de dejar muy mal paradas a las mujeres mexicanas, a quienes dice representar. Veamos un comparativo de trayectorias.

Antes que como política, Vázquez Mota se dio a conocer como autora de un libro de superación personal cargado de mojigatería. Su paso por las secretarías de Desarrollo Social y de Educación estuvo marcado por señalamientos de desviación de recursos, subordinación al SNTE, y resultados desalentadores, cuando no retrocesos, en materia de pobreza y educación. En su papel como diputada -ambas veces designada por la vía plurinominal- desde su propio partido el ex secretario de Hacienda la evidenció como la legisladora con mayor número de ausencias a sesión, menos votaciones, y menos iniciativas presentadas, pese a ser la líder de su facción parlamentaria. Finalmente, diversas organizaciones de mujeres le han señalado jamás haberles hecho caso ni interesarse por su agenda. Veamos ahora el currículum de las líderes internacionales con las que pretende compartir foro en representación de México.

Antes de entrar en política, la actual Canciller alemana Angela Merkel destacó también publicando, pero no siguiendo los pasos de Carlos Cuauhtémoc Sánchez con best sellers de auto-ayuda, sino con investigación científica, fruto de su formación como físico-química y doctora en química cuántica. Como líder de la oposición condujo a su partido a una arrolladora serie de victorias (6 de 7 elecciones), y como líder de sus legisladores en la cámara baja promovió vigorosamente legislación laboral, energética, y una agenda reformista en materia social y económica. Tuvo además un venturoso paso como secretaria para Asuntos de la Mujer y Juventud, y de Medioambiente y Energía.

Vázquez Mota ha querido también asociar su imagen a la de la ex Secretaria de Estado Condoleezza Rice. Veamos. Antes de iniciar su carrera política, Rice (que es licenciada, maestra y doctora en ciencia política) se había desempeñado como consultora privada y académica de la Universidad de Stanford. Por sus méritos como analista el gobierno la identificó e invitó a colaborar. Fue la principal asesora del presidente Bush (padre) en la relación con los líderes soviéticos durante los años de la caída del muro de Berlín y de la URSS, y pieza fundamental en el diseño de la política de reunificación de Alemania. Como Consejera de Seguridad Nacional con George Bush (hijo) tuvo bajo su responsabilidad una de las etapas más crudas de la guerra contra el terrorismo. Y así llegó a la Secretaría de Estado. Tampoco escribe libros de auto-ayuda, pero es una talentosa pianista que ha tocado con la Sinfónica de Denver desde los 15 años, en galas diplomáticas y en eventos de caridad para recaudar fondos.

La ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, tuvo sus primeros acercamientos a la política desde movimientos opositores a la dictadura de Pinochet. Logró salir al exilio luego de ser detenida y torturada. Formada como cirujano pediatra y especialista en epidemiología, hizo carrera en el servicio público y de asesora para organismos internacionales. Como secretaria de Salud consiguió mejoras sustanciales en los servicios e impulsó reformas ambiciosas. Sus mayores enemigos fueron grupos conservadores contrarios a las políticas de salud sexual y planificación que estaba implementando. Realizó estudios en seguridad y obtuvo una beca para especializarse en Estados Unidos. Luego asumiría el cargo de secretaria de Defensa, y el resto es historia: su desempeño y liderazgo espectaculares ganaron el corazón de los chilenos y de ahí se catapultó su candidatura.

Estos son algunos nombres y trayectorias del círculo de liderazgos femeninos ante el cuál la precandidata del PAN quiere representar a México y a las mexicanas. Hay muchas más, pero faltaría espacio. Estas mujeres, por cierto, nunca apelaron a su mera condición femenina para granjearse simpatías electorales. Al contrario, pusieron por delante y ante todo sus méritos personales, académicos y políticos para conquistar las cimas; a estas líderes se les ha aplaudido y criticado no por su género, sino por lo que han hecho o dejado que hacer, y con ello han abonado al avance de las mujeres en su conjunto.

Valga decirlo, Josefina Vázquez Mota no es una política tonta. No estaría donde está si lo fuera. Sin embargo, más allá de su éxito para hacerse de la candidatura del PAN, ha sido una servidora pública limitada en sus resultados, una legisladora que desatendió sus altas responsabilidades, y una política a la que no se le ven las tablas ni el liderazgo para manejar las crisis económica y de seguridad que vive el país. De consolidarse su des-josefinización para venderse sólo como “la” candidata, lejos de impulsar el avance de las mujeres lo estaría banalizando. La otra opción es que se decida a garantizar el futuro con el pasado, es decir, a mostrarnos sus logros previos para convencernos de que va a ser una buena mandataria. Es lógico no obstante suponer que va a evitar este camino, porque de tomarlo, la que ya se empieza a llamar “presidenta de la educación” saldría lastimosamente reprobada.

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