¿Para qué queremos que Peña Nieto sea ‘trending topic’?: Rumbo a una estrategia eficaz en redes sociales

Los trending topics y las campañas similares en redes sociales que hacen referencia a Enrique Peña Nieto y al PRI corren el riesgo de sobre-exponer innecesariamente a nuestro precandidato y ponerlo en bandeja de plata para la agresión, la descalificación y la burla dentro de plataformas como twitter y facebook, que están sesgadas en favor del antipriísmo militante. Como priísta, creo que es necesario hacer un análisis objetivo al respecto y repensar nuestro proyecto en internet. Hay que preguntarse seriamente para qué queremos que el PRI o EPN sean trending topics: ¿hay de verdad una estrategia detrás de ello, o nos estamos dejando deslumbrar por el glamour de la popularidad redsocialera, y estamos contribuyendo con ello a dañar la imagen de nuestro precandidato, en un momento en que todo el mundo lo observa con lupa y busca la menor excusa para denostarlo? Nuestro partido y nuestro precandidato tienen, de acuerdo a las mediciones de que disponemos, como la de Mitofsky, el mejor desempeño en redes sociales cara a cara cualquier rival que se ponga en frente. El problema es que en este tipo de plataformas, como argumentaré más adelante, los bloques opositores tienden a unirse en nuestra contra por encima de sus filias y fobias mutuas, y es así como hacen mayoría.

No ignoro que este artículo podrá levantar polémica entre algunos de mis correligionarios priístas, pero estoy convencido de que la auto-crítica es indispensable, es uno de los valores más importantes que tiene nuestro partido, y es con esa convicción que, antes que pretender tener la razón, quiero colaborar con mi opinión honesta a generar un debate que me parece necesario para recalibrar nuestra estrategia. Que este debate sea público, nos dota además de mayor credibildiad. Antes de ofrecer una propuesta preliminar de estrategia, será conveniente revisar lo que está pasando actualmente.

Un ejemplo reciente, en perspectiva

La semana pasada se logró poner en circulación el trending topic (TT) #PrefieroPeña. ¿Cuál fue el resultado? Al menos hasta donde yo pude percibir (revisando a intervalos de media hora), el tiro salió por la culata. Poco después de haber sido creado el TT, la mayoría de los mensajes con ese hashtag no sólo eran críticos: eran insultos y burlas ácidas al precandidato y al partido, que poco a poco empezaron a eclipsar a los mensajes de apoyo. Peor aún, casi al mismo tiempo apareció como TT el hashtag #EresUnPendejo. Podrán imaginar cómo el antipriísmo militante aprovechó esta desafortunada coincidencia, suponiendo que no haya sido de plano algo inducido. Para colmo, los “top tweets” (esos que de acuerdo al algoritmo de twitter son los más populares y han tenido mayor impacto) también fueron copados por el antipriísmo militante. Así pues, el efecto neto de este TT fue que los priístas, en minoría, tuiteamos infructuosamente, mientras el antipiriísmo, como mayoría, supo acaparar el revuelo e imponer su mensaje. En medio de esto quedaron los indecisos, a quienes únicamente hicimos el favor de llenarles su TL con una molesta avalancha de tuits repetitivos que de todas formas no van a hacer gran diferencia a la hora de decidir su voto. En pocas palabras, los priístas nos tomamos el tiempo y el esfuerzo de crear un TT sólo para que el antipriísmo militante tuviera una excusa más para atacarnos y los indecisos para ignorarnos, en el mejor de los escenarios. No es bueno repetir las críticas del adversario, y por ello he decidido no hacer aquí eco de las mismas. Pero quienes usan redes sociales habrán visto y sabrán bien a lo que me refiero.

Cuatro grandes tendencias a tener en cuenta para diseñar nuestra estrategia

Las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa como parte de la campaña del PRI, pero creo necesario ser críticos de nuestras propias estrategias, reconocer las áreas en que el antipriísmo militante nos lleva ventaja, y preguntarnos cómo podemos cambiar esa situación a nuestro favor. Respecto a nuestro desempeño en redes sociales, estimo indispensable tener en mente cuatro realidades importantes, que a veces no hemos sabido apreciar:

I. Ni twitter ni facebook son representativos de la sociedad mexicana. Más aún, en ambas redes el antipriísmo militante está sobre-representado, y el priísmo sub-representado. Por ello, si nosotros insistimos en sobre-dimensionar su importancia y en querer usarlas como un termómetro para medirnos contra nuestros adversarios, estaríamos dañando, no mejorando, nuestra imagen, al entrar en el terreno en donde nuestros detractores son mayoría, en lugar de atraerlos hacia espacios donde nosotros somos más competitivos: el músculo nacional de la movilización en tierra y el debate con datos duros, por ejemplo.

II. El impacto de las redes sociales no es tan grande como a quienes las usamos a menudo nos gusta creer. La enorme mayoría de la población mexicana, y en particular los nichos de indecisos a los que nos interesa llegar, siguen enterándose de lo que pasa en el país y formandose una opinión política gracias a medios “tradicionales”, como la televisión y la radio, en donde el PRI es más competitivo, tiene mayor voz y presencia. Pero ahora estos medios están repitiendo como noticia lo que pasa en redes sociales, de forma que, potencialmente, las desventajas y errores en redes sociales pueden replicarse en los medios tradicionales. Si no somos precavidos, podríamos convertir una fortaleza (buena presencia en medios tradicionales) en una debilidad (vulnerabilidad en redes sociales).

III. Las redes sociales son bastante sensacionalistas y poco sofisticadas en el tipo de debate que promueven. Dicho en otras palabras, sirven más bien para instrumentar campañas negativas que propositivas. Honestamente, ¿cuántas cosas de verdadera importancia se pueden decir en 140 caracteres, independientemente del virtuosismo o la inteligencia de quien las diga? Salvo por unos pocos mensajes muy específicos, no muchas. Cuando se trata de política, en redes sociales predominan las porras y las mentadas de madre. Y en redes sociales el antipriísmo militante es mayoría.

No hay evidencia convincente que sugiera que la gente está cambiando favorablemente su opinión de los partidos ni los precandidatos en base a las campañas positivas en redes sociales. Los priístas seguimos siendo muy priístas, mientras los antipriístas continúan igual de antipriístas. En todo caso, las redes sociales parecen resultar más útiles para cambiar des-favorablemente la opinión de los indecisos. Esta distinción es muy importante, y el amable lector puede hacer el ejercicio con su propia experiencia: ¿conocen ustedes a una sola persona que tras ver que el PRI o el precandidato son trending topic, y debido a eso, hayan cambiado su simpatía? En el mejor de los casos continúan siendo indecisos; en el peor, sospechan que se trata de una campaña orquestada con “bots”, y aumentan su recelo hacia la objetividad del mensaje. En cambio, ¿conocen a alguien que tras ver en redes sociales ataques y otras formas de propaganda les haya quedado un mayor escepticismo o recelo? Seguro que sí, yo conozco a muchísima gente en esta situación.

IV. Todas estas tendencias no van a cambiar en el corto plazo. Quizá en 2018 o 2024 las cosas sean diferentes, ya veremos, pero al menos para julio de 2012 la comentocracia redsocialera va a seguir siendo mayoritaria y ponzoñosamente antipriísta, las redes sociales van a seguir siendo un mal termómetro del pulso nacional, su impacto en la elección presidencial va a ser marginal, y en todo caso van a ser más útiles para intrumentar campañas negativas que propositivas.

Una propuesta preliminar de estrategia: pasar a la ofensiva y dividir al contrincante

¿Qué nos queda hacer dado este escenario? Mi intención en este texto, más que prescribir una receta, es hacer una auto-critica de nuestras estrategias para generar un debate entre los priístas que usamos las redes sociales como un canal de comunicación política. No obstante, aunque se requeriría otro texto para analizar a fondo este tema, no quisiera haber hecho esta crítica sin ofrecer al menos una idea preliminar a cambio.

En términos generales, dada la naturaleza de las redes sociales, parece conveniente pasar de la defensa al ataque, necesitamos invertir menos tiempo sobre-exponiendo al PRI y más tiempo haciendo la vida imposible al antipriísmo militante, usando para ello su propia estrategia de manera inteligente. Recuerden dos cosas, los priístas somos minoría en redes sociales, y éstas son sensacionalistas, así que lo que conviene es una especie de “guerra de guerrillas” virtual: identificar, exponer y exacerbar viralmente los errores de los otros precandidatos al tiempo que evitamos sobre-exponer al nuestro. Es decir, en lugar de una estrategia para ganar puntos positivos en redes sociales, es preferible concentrarse en una estrategia que busque agrandar los puntos negativos de nuestros rivales. Todo esto debe hacerse con pragmatismo pero honestidad, sin mentir, ni inventar ni calumniar: la debilidad argumentativa y las limitaciones programáticas de nuestros contrincantes son más que suficientes para montar una campaña que sea al mismo tiempo veraz, efectiva y objetiva.

Para poner un ejemplo concreto, digamos que en lugar de crear un trending topic en donde aparezca nuestro precandidato, mismo que el antipriísmo terminará volteando en nuestra contra, conviene invertir ese tiempo y esfuerzo haciendo un TT para pasar a la ofensiva y evidenciar los errores y limitaciones de nuestros contrincantes, que sirva para minar su imagen ante la opinión. De esta forma, en lugar de enfrentarnos como minoría contra todo el bloque antipriísta, estaríamos dividiendo al enemigo: de tal forma, si dirigimos las baterías hacia el PAN, induciríamos al resto del anti-panismo para que tienda a “ayudarnos” en esta campaña, y el PAN se enfrentaría ante una oleada de criticas más amplia que sólo las que provengan del priísmo; de la misma forma, cuando el objetivo sea AMLO, los antilopezobradoristas tenderán también a sumarse a este esfuerzo. La idea es sobre-exponer y enfrentar a panistas contra republicaamorosistas, y viceversa, sumando en el proceso diversos bloques y evitando nosotros mismos caer en la dinámica de, buscando un vano protagonismo, comprarnos críticas de a gratis y ponernos de tiro al blanco. Una campaña como esta es pragmática, sí, pero no es negra, porque no pretende mentir, sino exponer y evidenciar debilidades y limitaciones reales de nuestros contrincantes, y pasar a la ofensiva manteniendo la veracidad de nuestros argumentos.

Adicionalmente a esta estrategia, las redes sociales pueden servir como un medio para invitar al público a que visite otros espacios nuestros fuera de las redes sociales mismas, desde donde les podamos compartir información objetiva: canales de YouTube, blogs, notas de prensa, páginas web, en fin, plataformas en las que tengamos mayor control contra los embates del antipriísmo militante. Se trata pues de calibrar nuestra estrategia para continuar siendo lo que siempre hemos sido: más inteligentes que nuestros contrincantes; y en consecuencia, seguir haciendo lo que tradicionalmente hemos sabido hacer bien: marcar la pauta de los acontecimientos, incluso si estamos en minoría, como en efecto lo estamos en redes sociales vis-à-vis el antipriísmo militante.

* Nueva evidencia: 20 de enero de 2012

A cuatro días de publicar este post surge nueva evidencia para reforzar sus tesis. Hoy (20 de enero) nuevamente se intentó crear un TT sobre el PRI, que los bots y tuiteros a sueldo del antipriísmo militante echaron para atrás, poniendo en su lugar uno en que nos atacan. No repetiré aquí sus poco originales injurias, pero quienes usan redes sociales sabrán a qué me refiero. No sólo eso, también hoy el PAN logró poner en la red su propio TT: #VotoPAN2012. Los resultados fueron desastrosos, y coinciden con las predicciones de este análisis: mientras los panistas trataban desesperadamente de saturar la red con mensajes positivos a su causa, bloque tras bloque de diversos sectores: priístas, lopezobradoristas, e independientes de todos colores y raleas se unieron en su repudio al PAN-gobierno. El esfuerzo de los panistas fue infructuoso y contraproducente, cayó víctima de la dinámica que predomina en este tipo de plataformas, y consiguió unir al resto de twitter contra ellos. No es pues necesario abundar mucho más en el tema: echen ustedes mismos una ojeada a la evidencia, cotejen los puntos de esta estrategia contra el comportamiento que muestran las tendencias, y saquen sus conclusiones.

#SierraTarahumara

Y por cierto, no quiero dejar de enfatizarlo, más allá de la política partidista, las redes sociales son un instrumento valiosísimo para diseminar información y organizarse para temas que rebasan fronteras ideológicas o de cualquier otra naturaleza y nos conciernen a todos como mexicanos. Un ejemplo reciente de esto es la movilización que se está logrando a propósito de la muy difícil y dolorosa situación que se está viviendo en la Sierra Tarahumara, donde muchos seres humanos enfrentan la hambruna, la enfermedad y la miseria. A esto sí vale la pena dedicarle nuestro tiempo y atención.

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